Te busco

Group-73.png

28 de marzo de 2020

Jaguar

Me llamas desde un hostal de Cusco, subo a la terraza descalza, atravieso el vestido sin tendedero para colgarse, te escucho; me palpa la melancolía. Tu voz hoy no tiene espuma en los bordes, la marea te ha traído hasta mí, decepcionado, confundido. Llegaste a la selva y encontraste semáforos, las hormigas convulsionaron, no las viste.
Preguntas – ¿Qué tal Guadalajara?, la mirada se me hace noche, -ya no hay tequila amigo, eso me resume. La memoria le hace trampas al deseo y me permito reinventar nuestro primer encuentro.
Tú, yo, en los pies de los cerros, sublimando nuestro dolor en el mundo onírico, me trazaste constelaciones absurdas en los lunares de la espalda, me arrancaste el origen de los párpados, acariciaste mi estado de oruga y te fuiste.
Busqué en la crueldad de los sueños de madrugada, en la silueta de la mesa de noche que a contraluz me devora, en el colchón que palpita, te descubrí fantasma saliendo del aliento de mis dedos.

Perfume, pena, alivio, sangre.
Pdta. Hablo poco, pero no dejes de buscarme.
Atentamente. Colibrí

Natalia Ramírez Amado

epistolar