Rosa Luxemburgo, herética, egregia y vena revolucionaria

Juan Arboleda

Herética, egregia, 

ya muerta

aún espantas a la burguesía 

Águila revolucionaria. 

 

Hito feminista,

aquel 15 de enero de mil novecientos diecinueve 

ni con un disparo en la cabeza

tus pensamientos asesinaron.

Te arrojaron al río

y olvidaron que

eras vena revolucionaria.

 

No sepultaron tu mal irremediable porque

tu sangre envolvió tus ideales,

tus pensamientos más certeros,

para vincularlos al río, 

nada de ti se evapora ya,

porque al día de hoy, 

en cada río resuenan a cántaros 

el auge de la revolución marxista,

porque al día de hoy,

en cada río resuenan a cántaros 

esa sed de venganza contra la burguesía burlona y asesina,

porque al día de hoy,

en cada río resuenan a cántaros 

tus últimas palabras escritas: 

 

“Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su

fanfarria, para terror de ustedes: ¡Yo fui,

yo soy y yo seré!”. 

 
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Juan Arboleda