Noche sin estrellas

Ramy Calvo

A los jóvenes que amanecieron

degollados encima  de un bulto de papa

Los vi:

Ellos estaban quietos

compartiendo en la esquina un cigarro.

Luces rojas y azules se parquearon:

Un uniformado como la muerte 

vestido de verde

y un parrillero con una nueve en la mano.

 

¡No! no eran vándalos, ni jíbaros, ni sicarios

como lo dicen los diarios 

que chorrean con sangre

los amaneceres de mi  barrio;

yo sé quiénes eran

porque comían en mi mesa,

salíamos a montar bicicleta

y encima de los tejados 

gustosos contábamos estrellas.

 

Ellos eran mis hermanos.

Sus sonrisas

pueblan los álbumes de la familia.

Su único pecado

esa noche

fue sacar 

al perro a cagar.

 

¡1, 5, 8 disparos!

Los obligaron a morir

sin aviso alguno

y en silencio absoluto…

 
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Ramy Calvo